Día Mundial del síndrome de Down: “mis sueños, mis derechos”

Componentes del taller de Artes Escénicas del Centro de Inclusión y Oportunidades Padre Zurita. Foto: Grupo AMÁS.

Componentes del taller de Artes Escénicas del Centro de Inclusión y Oportunidades Padre Zurita. Foto: Grupo AMÁS.

 

Coincidiendo con el Día Mundial del síndrome de Down, que se celebra el 21 de marzo,  hemos hablado con un grupo de chicos y chicas del taller de Artes Escénicas del Centro de Inclusión y Oportunidades Padre Zurita, perteneciente a Grupo AMÁS.

 

Tienen sueños, proyectos, ilusiones y son unos apasionados del teatro, la música y la danza, son jóvenes con ganas de experimentar y aprender. Jorge, Verónica, Patricia, José Antonio, Andrea, Fernando , Pablo y Antonio aprenden Artes Escénicas en el Centro de Inclusión y Oportunidades Padre Zurita de Grupo AMÁS, dentro del proyecto AMÁS Escena.

Son chicos y chicas exactamente igual que millones de personas de su edad en todo el mundo, pero ellos libran una batalla diaria: la discriminación por ser personas con síndrome de Down, algo que nos les impide tener proyectos, aspiraciones y metas.

Te invitamos a que les conozcas, acércate a ellos y descubrirás a chicos y chicas, algunos muy jóvenes, que tienen muy claro lo que quieren y lo que no quieren.

21 de marzo, Día Mundial del síndrome de Down. Foto: Grupo AMÁS.

21 de marzo, Día Mundial del síndrome de Down. Foto: Grupo AMÁS.

Jorge: “no me gusta que me discriminen”.

En una ocasión a Jorge Urtiaga el portero de una discoteca no le permitió pasar al local: “no pasas porque tienes síndrome de Down”, le dijo tranquilamente. Con la misma tranquilidad Jorge exigió la hoja de reclamaciones y posteriormente puso una denuncia a la discoteca por discriminación.

Él tiene síndrome de Down, otros, unos zapatos feos que no gustan al portero de turno de cualquier discoteca, pero con su comportamiento, Jorge ha defendido los derechos de todos y eso es lo que él pide: inclusión. Como cualquier joven, tiene sus sueños, quiere dedicarse al mundo de la interpretación, le apasiona el teatro y el cine, su ilusión es formarse y tener las mismas oportunidades que cualquier joven actor.

Verónica: “el escenario me da fuerza”.

A sus 24 años Verónica  Fernández tiene las cosas muy claras: “cuando alguien me mira mal, le paro los pies”. Esta actriz en ciernes ha participado ya en varias obras de teatro y en un cortometraje titulado “Futuro Imperfecto” del director Victor García León (nominado a los premios Goya como director novel)  rodada en el Centro Sufragio de Grupo AMÁS.

“Me gustaría ser actriz, protagonista de cine, el escenario y la gente me dan fuerza”, dice Verónica, aunque para ella lo más importante es actuar con actores y actrices con, y sin discapacidad intelectual. Una premisa, la inclusión, que persigue el taller de Artes Escénicas del Centro de Inclusión y Oportunidades Padre Zurita, de Grupo AMÁS.

Patricia: “soy amor, simpatía y dulzura”.

Así se define Patricia Velázquez, una chica de 22 años llena de sueños propios de su edad, “me gustaría conocer a los actores de la serie El Príncipe, aunque lo que he querido desde pequeña es triunfar en los escenarios de EEUU”.

Patricia es una joven sensible, recuerda con tristeza que cuando era pequeña algunos niños se metían con ella, ahora ha aprendido a luchar pero conservando su propia personalidad, su carácter entrañable y risueño que ya ha plasmado en algunas obras de teatro en las que ha participado, como “Romeo y Julieta”.

José Antonio: “no me miren raro, tengo síndrome de Down”.

Es la petición de José Antonio Viera, un chico polifacético que quiere formarse como actor y que también es músico en una banda de Móstoles con la que ha actuado en Barcelona y Salamanca participando en distintos festivales. Sus compañeros son personas sin discapacidad intelectual, por eso José Antonio no entiende por qué a veces en el metro algunos pasajeros le miran con curiosidad: “a veces noto el rechazo de la gente, no entienden que sólo tengo síndrome de Down”.

Algo que no le ha impedido participar en varios proyectos audiovisuales como “Nosotros también”, un programa informativo de Televisión Española.

Trabajo en el Taller de Artes Escénicas. Foto: Grupo AMÁS.

Trabajo en el Taller de Artes Escénicas. Foto: Grupo AMÁS.

Andrea: “mi sueño es ser bailarina”.

Tiene 22 años y se ha subido varias veces a un escenario, ahora lo que quiere es formarse en danza. A pesar de ser muy joven,  Andrea Huertas es una chica luchadora “hay gente que cree que no tengo los mismos derechos, pero yo paso de ellos, que me dejen en paz”, dice sonriente, “aquí en el centro de Zurita estoy aprendiendo mucho y quiero seguir haciéndolo”.

Fernando: “de pequeño me miraban mal, ahora me rodeo de buena gente”.

Es la sabia reflexión de este chico de 23 años que ya ha participado en un anuncio de la ONCE y en la película “Futuro imperfecto”. Fernando Peña sabe lo que es presentarse a casting donde compite con muchos chicos y chicas de su edad que también buscan una salida profesional en el mundo de la interpretación.

Fernando se ríe recordando que cuando era pequeño había gente que le miraba mal, “quiero ser un super héroe para pelear contra los villanos”, nos dice. Villanos disfrazados de discriminación y prejuicios contra los que Fernando tiene super poderes con su fuerza y determinación.

Antonio: “soy un artista”.

Así se define Antonio Manzano, le gusta actuar con sus amigos sobre un escenario, pero también ir al cine, charlar, pasear y estar con su familia.

Un joven que disfruta de todo lo que hace y vive cada momento.

Pablo: “mi novia no tiene discapacidad intelectual”.

La historia de este chico de 22 años es un paradigma de inclusión, es una persona con síndrome de Down Mosaico, una alteración de las células trisómicas que no aporta rasgos físicos, a Pablo Márquez le costó aceptar su discapacidad intelectual, ahora, desde su faceta de artista pelea por la inclusión.

“Tengo un montón de sueños, quiero ser actor y cantante”, nos dice Pablo, que ya compone letras de rap en las que habla de obstáculos y barreras, con mensajes como éste: “somos personas, parte de síndrome de Down, parte personas”.

Su empeño por la inclusión ha llevado a este chico a rodearse de amigos que aceptan y comprenden la discapacidad intelectual, de hecho su novia es una persona sin discapacidad que solo ve en Pablo a un chico divertido y sensible que quiere componer y cantar sus canciones.

Son sus historias, merecen que no les recordemos tan sólo un día al año, el 21 de marzo debe ser para todos un compromiso diario por la inclusión de las personas con síndrome de Down en todos los ámbitos, sociales , culturales y laborales.