Inclusión, ecología y medio ambiente: El compostaje perfecto en “El huerto de Coimbra”

Raúl Muñoz en "El huerto de Coimbra". Foto: Grupo AMÁS.

Raúl Muñoz en “El huerto de Coimbra”. Foto: Grupo AMÁS.

El Centro Ocupacional Parque Coimbra, de Grupo AMÁS, ha puesto en marcha un proyecto pionero que une inclusión, formación y medio ambiente a través de la creación de un huerto sostenible y ecológico gestionado por personas con discapacidad intelectual.

 

Todo comenzó hace un año, el objetivo era proporcionar a Raúl Muñoz, un hombre con discapacidad intelectual, las herramientas para conseguir sus aspiraciones: cultivar un huerto. Tiene 60 años, es una persona criada en el campo que necesita estar cerca de la naturaleza.

Dos profesionales de Grupo AMÁS en el Centro Ocupacional Parque Coimbra, se pusieron manos a la obra: el maestro de taller Pedro de la Fuente y la educadora social Elisa Illán. Su empeño les llevó a asistir, junto a Raúl, a un curso de horticultura en la Granja Escuela El Álamo (Brunete), allí, juntos descubrieron los huertos sostenibles y ecológicos a través del reciclado y el compostaje.  Un proyecto que ha surgido de las necesidades de una persona con discapacidad intelectual y que puede mejorar el medio ambiente del planeta.

A veces, las pequeñas cosas son las más importantes.

Un huerto en el que se cultiva inclusión.

El aprendizaje obtenido por Raúl en la Granja Escuela, se pone inmediatamente en práctica, con la ayuda de Pedro, maestro de taller, comienzan a realizar macetas ecológicas, a base de cartón, un material totalmente biodegradable, con pegamentos naturales hechos de harina, vinagre, agua, bicarbonato y azúcar.

Proceso de creación de pasta de cartón para macetas ecológicas en el Centro Ocupacional Parque Coimbra. Foto: Grupo AMÁS.

Proceso de creación de pasta de cartón para macetas ecológicas en el Centro Ocupacional Parque Coimbra. Foto: Grupo AMÁS.

Y aquí empieza el proceso de inclusión, las familias comienzan a traer cajas de cartón y recipientes para los huevos, profesionales, usuarios y vecinos guardan los posos del café y los llevan al Centro Ocupacional, para ser utilizados como abono.

Mientras, Raúl Muñoz se transforma en el apoyo natural de otras nueve personas con discapacidad intelectual que están recibiendo formación en el cuidado y cultivo de huertos, aprendiendo a regar o preparar semilleros.

Raúl Muñoz forma a otros usuarios del Centro Ocupacional Parque Coimbra. Foto: Grupo AMÁS.

Raúl Muñoz forma a otros usuarios del Centro Ocupacional Parque Coimbra. Foto: Grupo AMÁS.

A través de la ecología, están adquiriendo habilidades sociales como responsabilidad, trabajo en equipo y autogestión, los responsables del proyecto esperan que en dos años, estos hombres y mujeres con discapacidad intelectual del Centro Ocupacional Parque Coimbra, habrán obtenido una formación básica en horticultura.

Ventajas dentro, pero también fuera, porque ecología e inclusión se dan la mano en el proyecto “El huerto de Coimbra”, en este caso a través de la Asociación Amigos de la Tierra, el Ayuntamiento de Móstoles y el Instituto Manuela Malasaña.

 Raúl y el maestro de taller Pedro de la Fuente, reciben formación  sobre “compostadoras”, recipientes en los que los residuos orgánicos secos y húmedos se convierten en abono natural, sin productos químicos y contribuyendo al reciclaje y las menores emisiones a la atmósfera. Un sueño empieza a cambiar el mundo.

“Abono natural, como se ha hecho siempre”.

Así describe Raúl Muñoz la función de la compostadora que acaba de adquirir el Centro Ocupacional Parque Coimbra para su huerto e invernadero. “Cuando yo era pequeño, nevaba y llovía más, sé que reciclando residuos, estamos colaborando con la Tierra”, nos dice este hombre de campo, usuario de Grupo AMÁS. ¿Quién dijo que ecología y discapacidad intelectual no pueden ir de la mano?

Macetas ecológicas en "El huerto de Coimbra". Foto: Grupo AMÁS.

Macetas ecológicas en “El huerto de Coimbra”. Foto: Grupo AMÁS.

Lo que comenzó siendo un sueño, se ha convertido en todo un proyecto pionero, personas con discapacidad intelectual que están involucrando a todo su entorno a separar los residuos orgánicos en origen, una vez colocados en la compostadora y manipulados periódicamente, se obtiene en seis meses un abono de clase A, “Vamos a tener un huerto que se sostiene solo, no hay que comprar nada”, nos dice Raúl con su sabiduría de familia de agricultores.

“Soy muy feliz en el huerto, me gusta cultivar, cuidar las plantas y volver a recuperar los sabores de antes, sin químicos, de forma natural”, así resume Raúl Muñoz este sueño que se ha hecho realidad, para él y para otros compañeros y compañeras de los que se ha convertido en su profesor “me gusta enseñar a hacer las cosas bien”, asegura Rául.

Un proyecto en línea con el Ayuntamiento de Móstoles y la Unión Europea.

“El huerto de Coimbra” es solo un pequeño paso para cambiar la humanidad, en este caso ha surgido de la necesidad vital de una persona con discapacidad intelectual, pero lo cierto es que es un objetivo ecológico y también legal.

Actualmente en España solo reciclamos el 20% de nuestros residuos, la Unión Europea exige que en 2020 lleguemos al 50%. Proyectos como éste pueden ser la solución al reciclaje de residuos orgánicos que inundan vertederos, al tiempo que se abona la tierra con productos naturales, utilizando la misma fórmula que hace la naturaleza de forma espontánea, sin químicos ni fertilizantes artificiales que terminan contaminando la atmósfera.

Raúl Múñoz en "El huerto de Coimbra". Foto: Grupo AMÁS.

Raúl Múñoz en “El huerto de Coimbra”. Foto: Grupo AMÁS.

El Ayuntamiento de Móstoles, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, ha iniciado ya una campaña en esta línea “Móstoles Composta”, con charlas formativas en colegios y comunidades de vecinos, en los que se ofrece formación en “compostaje”, invitando a reciclar los restos orgánicos por sus beneficios ambientales, sociales y económicos.

“El huerto de Coimbra” se ha convertido en un ejemplo a seguir, de hecho el Consistorio de Móstoles ha invitado a Raúl Muñoz y los profesionales de Grupo AMÁS a participar en formaciones junto  a l@s vecin@s de la localidad madrileña en reciclaje y medio ambiente. 

Un proyecto que traspasa las fronteras de un pequeño huerto para mejorar el futuro de tod@s, gracias al sueño de una persona con discapacidad intelectual y el empeño de profesionales comprometidos de Grupo AMÁS.